19 de septiembre de 2026
Este 19 de septiembre de 2026 se cumplen 41 años de la muerte de Rodrigo González, Rockdrigo, una de las figuras fundamentales del movimiento rupestre y una voz que convirtió las calles, el barrio y la vida cotidiana de la Ciudad de México en canciones.
Nacido en Tampico, Tamaulipas, el 25 de diciembre de 1950, Rodrigo Eduardo González Guzmán llegó a la Ciudad de México y encontró en ella el escenario perfecto para desarrollar una propuesta musical alejada de las grandes producciones y de los reflectores. Con guitarra acústica, armónica y voz, comenzó a construir canciones que hablaban directamente de la vida urbana, sus personajes, contradicciones y rincones.
Rockdrigo fue una de las figuras centrales del movimiento rupestre, junto con músicos como Rafael Catana, Roberto González, Eblén Macari, Nina Galindo y Fausto Arellín, entre otros. Su propuesta mezclaba rock, blues, folk y una particular manera de contar historias, utilizando un lenguaje cotidiano que conectaba con quienes vivían la ciudad desde sus calles y barrios.
Entre sus composiciones más recordadas están “Estación del Metro Balderas”, “Vieja ciudad de hierro”, “Distante instante”, “Aventuras en el Distrito Federal” y “No tengo tiempo de cambiar mi vida”. Sus canciones retrataron una Ciudad de México muy distinta a la actual, pero muchas de sus historias y personajes continúan encontrando eco entre nuevas generaciones.
En 1984 circuló Hurbanistorias, grabación realizada de manera independiente y distribuida por el propio Rockdrigo. La obra se convirtió posteriormente en una referencia fundamental para entender los primeros años del movimiento rupestre.
La mañana del 19 de septiembre de 1985, el terremoto que sacudió la Ciudad de México también se llevó la vida de Rockdrigo. Tenía 34 años. El edificio donde vivía, en Bruselas 8, colonia Juárez, colapsó durante el sismo. En el mismo lugar murió su pareja, Françoise Bardinet.
Pero su historia no terminó entre aquellos escombros.
Con el paso de los años, sus canciones fueron recuperadas, reinterpretadas y escuchadas por nuevas generaciones. Incluso instituciones culturales como la Secretaría de Cultura han destacado la vigencia de su obra y su importancia dentro de la historia del rock mexicano.
A 41 años de aquel 19 de septiembre, sus canciones siguen caminando por las calles de la Ciudad de México. Y mientras alguien vuelva a cantar “Metro Balderas”, Rockdrigo seguirá ahí: guitarra al hombro, observando la ciudad y contando sus historias.
Rockdrigo González, 1950–1985.
41 años después, el Profeta del Nopal sigue sonando.
¡Que el Rock Sea!
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